Esta vez todo sonaba diferente, la invitación llegaba de la mano de Vicky, ``Tengo ganas de pescar, pero bien, a un lugar donde se pesque´´. Entonces se me vino directo a la mente: vamos a el Daymán, viejo compañero de hermosas pescas.
Para quienes no conozcan este rio los invito a ver la nota DORADOS ORIENTALES en la que podrán encontrar una radiografía de este espejo publicada en www.tigredelosrios.com.ar
Hacia el Daymán
Luego de unas horas de ruta, llegamos finalmente al tramo fronterizo de Concordia-Salto. Cruzando a Uruguay se puede divisar a la derecha el rio del mismo nombre. Es clave ver el nivel del rio y saber como está de antemano para planificar la jornada. Optimo dije con una sonrisa viendo las puntas de los pedregales a la vista, fiel indicador de buena pesca en la zona de Salto Chico.
Llegamos al Daymán que nos recibió con sus agua en altura ideal y casi transparentes. Luego de observar doradillos y sábalos en plena actividad durante media hora, nos decidimos a armar el campamento. Esa tarde la aprovechamos también para practicar un poco de lanzamiento, repasando técnicas, lectura de aguas y nudos.
Al día siguiente luego del desayuno nos “vestimos” de mosqueros. En estos cursos es todo más sencillo, no hace falta mucho, fueron botas de vadeo (SI O SI!), repelente, mochila con alicate, pinza, cable de acero algunos carretes de nylon , víveres y una selección no muy extensa de moscas. Las ideales, streamers de buena acción (con materiales que tengan buen movimiento bajo el agua) ya que la mayoría de los piques se logran en deriva muerta, casi como pescando con ninfas, tirando aguas arriba y haciendo pequeñas correcciones en la línea, accionando de vez en tanto con pequeños tirones. La tarea principal la hace el rio. Las corrientes hacen danzar a cualquier mosca diseñada para tales fines. En cuanto al tamaño, mediano a chico. Los colores, normalmente naturales, destacándose los oliva y los blancos con detalles amarillos o naranjas.
Llegamos al rio, comenzamos a vadearlo lentamente. Vicky pesca y yo me dispongo a darle una mano para sus primeros intentos: “tirá así, que la mosca haga esto, fijate aquello…”. Entra la mosca a uno de los laterales barrancosos del rio y logra su primer pique que sin problemas se tradujo en captura. Alegría ¡
Seguimos bajando el rio y los truenos se hacen presentes, sin importarnos demasiado nos dispusimos a seguir pescando, una nueva corredera y ya estábamos pescando los dos. Fue clave en esa zona haberle enseñado en las prácticas a hacer unos lindos roll cast ya que a nuestras espaldas había un denso matorral. Unas pasadas de la mosca y nada, entonces le aconsejé que dejara la mosca en deriva y que corrigiera la línea aguas arriba. Como si lo hubiera hecho miles de veces, aplicó la técnica y otro pique. Salta vigorosamente un pequeño ejemplar, una…dos veces y se libera de la mosca. “Suele ocurrir” le dije cuando noté su fastidio.
Habíamos llegado a la próxima corredera de la mano, con cuidado ya que el cielo estaba negro y las piedras del fondo parecían invisibles, solo por lectura de superficie uno podía adivinar por donde si y por donde no.
Aprovechamos el mal tiempo para almorzar y descansar un rato. Ya corrida la parte densa de la tormenta , volvimos al rio y encontramos una corredera en curva que dejaba a un costado toda una hilera de arboles sumergidos. Ese sector nos regaló sucesivos piques y varias capturas. Satisfechos con el resultado de la pesca, decidimos emprender la vuelta y relajarnos en las aguas termales del predio.
Entre el Daymán y Salto Chico.
Al día siguiente nos encontramos el río con un poco mas de agua por los chaparrones del día anterior. Decidimos entrarle por otro sector, aguas arribas del camping, en donde se forma un triángulo de corrientes. Llegar no fue tarea sencilla, realmente tuvimos que hacer un esfuerzo extra, había que bajar una barranca a 60º de casi diez metros. Las botas de vadeo son geniales para el agua, pero en el barro…hhhmmmm. Vicky había demostrado ser una guerrera a prueba de todo, y logramos bajar. Nos acomodamos para entrar lentamente al rio, lentamente, porque estaba hecho un espejo y se veía actividad por todos lados. En ese sector, aunque no eran nuestro objetivo, se puede dar también con grandes tarariras. Acomodados entre las corrientes y a modo de abanico cubrimos todos los tiros posibles obteniendo varias piezas, todas de porte similar. Una maravilla, un regalo de la vida.
En otros relevamientos el Dayman me dio piezas de 3 y 4 kilos con caña 5. No se dan una idea de lo espectacular que fue eso. Cuando llueve seguido el rio aumenta considerablemente su caudal hasta tres metros por encima de lo habitual. En ese momento recibe oleadas de dorados de mejores tamaños que los residentes provenientes del rio Uruguay, que suben a buscar comida fácil. El problema es que para ese entonces pescar se hace difícil, el rio corre como un F1 y, turbio y con grandes dificultades para su acceso, pero el truco esta en ……eso lo dejo para otro momento.
Nos despedimos con esa media jornada del Daymán , pero la pesca no se termino ahí, a la tarde nos esperaban las correderas de Salto Chico. Ahí las sorpresas son moneda corriente, al vadeo y con aguas bajas, se torna ideal para hacer bait casting con señuelos y cucharas o Fly con equipos mas potentes. Armamos los equipos #8 con líneas de flote y grandes streamers . Una de la elegidas fue LE SABALITO ITATI que yo había desarrollado en la última pesca que hicimos con el equipo de www.tigredelosrios.com.ar en el corredor norte del Paraná . Pueden ver el paso a paso en este link.
Nos posicionamos en unas salientes rocosas y comenzamos a tirar aguas arriba traccionando estos tractores que mueven agua que dan miedo. Vicky logra un pique furibundo pero el bicho se desprende, era un buen aparato que nos dejó boquiabiertos. En los instantes siguientes soy yo el que pierde dos piques. No pasaron mas de cinco minutos y Vicky prende un hermoso ejemplar de 4 kilos de bravura. Casi media hora de pelea, idas y vueltas, espléndidos saltos y profundas corridas hasta que finalmente La pescadora logró dominarlo y traerlo a sus pies .
Fotos, mimos y una mensaje: “La próxima te pesco cuando tengas 8 kilos”, luego la siempre emocionante devolución.
Un broche de oro para dos maravillosas jornadas.
La conclusión final es que las mujeres tienen mucho para disfrutar de este maravilloso ritual que es la pesca deportiva y que solo basta con acompañarlas en esos primeros e importantes pasos para que se enganchen. Luego serán ellas las que con su frescura aporten momentos imborrables que quedarán siempre en nuestra memoria.-
Video del relevamiento
VICKY, ¿CUANDO VAMOS NUEVAMENTE?
Gracias TOTALES!
Roberto Galbarini
Columnista especializado en pesca con mosca del staff de www.tigredelosrios.com.ar y titular de la firma Feathers & Flies proveedora de insumos para atado de moscas.