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A poco tiempo de una nueva edición de la Fiesta Nacional del Dorado realizamos un informe que describe la actividad del pique en “El Paso” en distintos canchas y bajo distintas modalidades. El balance no pudo haber sido mas auspicioso, fueron dos jornadas en las que se sucedieron capturas espectaculares y momentos de máxima adrenalina.
Comenzamos el relevamiento cruzándonos desde la costa de Paso de la Patria hacia las piedras de la confluencia cerca de la Isla del Cerrito. Elegí para empezar un Cucú banana de color celeste y rayas azules y en la segunda pasada clavé un dorado de 10 kilos. Impresionante.
El bicho multiplicó nuestra ilusión. A media hora del gran dorado, Claudio mi compañero, logró la captura de un surubí de cuarenta kilos que tomo el señuelo de boca y ha sido fielmente testimoniado en una nota especial. Eran menos de las doce del mediodía cuando terminamos de devolver al gran surubí. Podríamos haber seguido pero la estupenda mañana estaba completa.
Tarde de carnada. El inconveniente del multifilamento.
Decidimos durante la parte vespertina de la jornada testear el comportamiento de los dorados utilizando carnadas vivas, provistos de unas excelentes botellonas y anguilas de tamaño medio, los piques de dorados de entre cinco a siete kilos no dejaron de sucederse. Colándose por ahí, aparecieron un par de vigorosos cachorritos que vendieron cara su derrota.
Un detalle a tener en cuenta con la pesca al garete. Nosotros habíamos pescado durante la mañana con multifilamento y a pesar de que contábamos con reeles cargados con nylon no los llevamos a la tarde, lo que significó todo un inconveniente a la hora de los piques. El pique con multifilamento se manifiesta con cimbronazos y oscilaciones que no terminan de convertirse en llevada y que por consecuencia dificultan la elección del momento de la clavada. A pesar de capturar mas de seis piezas entre dorados y surubíes, pagamos caro no haber tenido cargados con nylon nuestros carretes. Contabilizamos en esa tarde mas de docena de piques que podrían haberse convertido en capturas en un porcentaje mayor que el logrado.
Doradazos en "La Empalizada"
Al día siguiente nuestros anfitriones fueron la familia Lafuente de Cabañas Don Julian.
A veces la experiencia de tantos años, de conocer a tantos guías, permite identificar casi al instante quienes realmente manejan este arte con solvencia y real conocimiento. Son pequeños detalles , la seguridad con que elige el tipo de señuelo, la forma de testear el comportamiento del mismo y corregir cualquier mal funcionamiento , "Cori" mostraba en esos detalles, las dotes de guía que mas tarde iba a confirmar en la acción.
Arrancamos directamente a la zona que iba a ser nuestro pesquero a lo largo de todo el día conocido con el nombre de “La Empalizada.” Un enorme pedregal que se encuentra aguas al sur muy cercano a Punta Santa Ana. "La Empalizada" tiene como característica especial que además de las piedras, su lecho está poblado de troncos de una isla sumergida. Esto obliga al guía a contar con la destreza y el conocimiento para sortear escollos, poniendo señuelos siempre al límite de un posible enganche. Describir esa mañana en pocas palabras va a ser muy difícil. Cobramos tres dorados de 10 kilos, otros dos de un tamaño un poco menor y perdimos dos o tres piques en los que vimos saltar enormes ejemplares. En algún caso hubieran significado dobletes colosales.
Los señuelos que utilizamos fueron mojarras Alfer´S y Cucú de colores azul y naranja. Llamó la atención que nuestra espectacular pesca no estaba siendo el panorama general. Cinco o seis lanchas que estaban en la zona no levantaron ninguna captura. Lo que habla a las claras del rol fundamental de nuestro “piloteiro” tanto para desenvolverse entre esa maraña de piedras y palos como en la elección de los señuelos adecuados.
Almorzamos en el hermoso jardín con vista al río que tiene don Julian. Irupè una de las hijas de quien fuera del pionero de la pesca del dorado en el Paraná, se acerco a nuestra mesa y nos adelantó la invitación para el tercer concurso de pesca para periodistas que tendrá como sede al Paso. Charlamos obviamente de la espectacular mañana que habíamos tenido y entre el relato de algunas anécdotas se fue haciendo el momento de volver al agua.
Tarde de dobletes, las señales que dá el río
Nadie, ninguno de los tres dudó, en volver a "la Empalizada", pero La tarde no iba a tener el mismo inicio. Fueron largas pasadas que increíblemente en los mismos lugares que a la mañana ahora no tenían respuesta.
Algo efectivamente había pasado pero ¿qué era? . Decidimos insistirle, quizá se trataba de tener la paciencia y esperar la hora adecuada, pero el tiempo transcurría y no había una mínima señal, ni un toque, ni un salto, ni otra lancha levantando un pescado, nada. De pronto, a unos metros de nuestra embarcación vimos “lomear” un gran dorado. Tardamos lo mínimo posible en abrir las cajas de señuelos y buscar artificiales de media agua. Primer pasada y clac un dorado de cinco kilos. Segunda pasada clac, clac doblete maravilloso de dorados de seis kilos cada uno que nos dió la revancha de aquel malogrado doblete matutino. Era evidente que la cosa se estaba moviendo unos metros mas arriba. A veces esas sutiles señales, el saber decodificarlas, significan la diferencia entre la nada y un explosión de piques.
Así coronamos una jornada inolvidable con el sol escondiéndose detrás de la Isla del Cerrito. Paso de la Patria y sus generosas aguas protagonistas de jornadas históricas, está mas vigente que nunca.-
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