Publicita tus servicios y productos en www.tigredelosrios.com.ar consultas publicidad@tigredelosrios.com.ar o llamanos al 1558413939 miércoles, 08 de septiembre de 2010
Mi experiencia
Primer salida padre -hijo

 




Por Daniel Calabrese

He tenido en estos primeros días del 2010 la posibilidad de experimentar la primer salida de pesca de dorados con mi hijo de siete años.
Fue sencillamente espectacular. Irrepetible. Consolidó su amor por la pesca deportiva y el contacto con la naturaleza . Participó en una salida para “mayores” con todo lo que eso significa y sorteo con éxito esa primer salida clave para que le tome el gusto al asunto.

Quiero humildemente transmitir a todos los padres que están pensando en una salida iniciática algunas aristas de la experiencia que quizá le resulten útiles.

Para pensar la primer salida de pesca embarcado, la predisposición del niño es fundamental, pero no esperemos un entusiasmo desbordante para hacer algo que nunca hizo y que no lo tiene incorporado todavía como una grata experiencia. Somos en general nosotros, los padres,  los que debemos motorizar la experiencia. Somos nosotros, los que evaluando todos los aspectos de una salida de este tipo ,  debemos generar las condiciones para que el niño decida acompañarnos optando esta propuesta por otras a veces mas conocidas.
 Debemos decidir el lugar y el momento adecuado para llevarlos. Mi hijo en ese sentido se comportó con predisposición en los preparativos previos pero no había en él un entusiasmo desbordante. No tenia porque imaginarse andar por riachos y arroyos dos días en lancha, ver el salto de los dorados, pescarlos, devolverlos y el divertimento que le podía llegar a deparar la aventura.

Me parece que el momento adecuado es entonces aquel,  en el que estimemos que cada niño  está preparado para disfrutar pero que también sea capaz de entender que va a tener que ajustarse a cierto orden para que el disfrute sea total.
En  todo el periodo previo, por supuesto fuimos palpitando la pesca, la idea de estar dos días en lancha, la salida que incluía al tío, los tres juntos tomando la ruta. En fin todo lo que se mueve alrededor de una jornada de pesca en el litoral.  Pero también le fui diciendo a Tomi que iba a tener que respetar ciertas pautas en la lancha y que no había lugar para berrinches y discusiones. Preparando previamente al niño tanto para el disfrute como para compartir algunas medidas organizativas, in situ las cosas son mas sencillas.
Elección de los servicios.
Un vez elegido  el lugar hay que elegir los servicios tanto náuticos como de alojamiento. Algo clave en lo que hay que tratar de no errar.
-Las lanchas deben tener todas las medidas de seguridad y comodidad. Hay que averiguarlo antes.
-El papel del guía
No todos los guías están preparados para un evento de esta naturaleza. Averiguar previamente quienes son aquellos que cuentan con el profesionalismo  para sumarle a sus conocimientos de pesca y náutica, capacidad para colaborar con el padre en la asistencia al novel pescador

Cuidados básicos:
Tomi hizo su debut en los primeros días de Enero por lo cual los grandes cuidados tenían que ver con la exposición al sol y la necesidad de hidratación.
Le puse ropa liviana,  pantalón largo y remera de mangas largas.
Anteojos de sol y un sombrero también de tela liviana con el agregado , tal como usan muchos baqueanos,  de un protector del cuello.  
Permanentemente le mojaba la cabeza, y el sombrero con una frecuencia no menor a una vez cada media hora. Respecto al filtro solar, depende obviamente de muchas variables, la tez del niño entre otros factores. Yo opté por un buen filtro de treinta. Tan importante como el filtro es  no olvidarse  de ciertos sectores del cuerpo que a menudo son omitidos. Tengamos en cuenta que de esta tarea por lo general se encargan las madres pero ellas no están en la lancha. Orejas, cuello, manos y toda zona del cuerpo que pueda ir quedando expuesta al sol durante el desarrollo de la jornada.

Los primeros doradillos


Seguridad en la lancha.
Calzarle el salvavidas.
Determinar su posición en la embarcación:
Prepararlo previamente para que la respete y que el resto de los participes pescadores tenga en cuenta la posición del niño en la lancha es fundamental.  
En la lancha vuelan annzuelos simples, triples y otros riesgos que hay que considerar. Ademas de la ubicación en la embarcación,  los anteojos de sol  juegan un papel protector respecto a estos otros riesgos.
En cuanto a la pesca.
No siempre se tiene la suerte de encontrar al dorado o la pesca de alta gama que puede brindar el surubi, la variada mediana, etc.  Los espacios de tranquilidad y sin actividad pueden ser muy prolongados y aburridos para el niño. Un buen mojarrero puede ser la solución para que de tanto en tanto se entretenga y evitar sobrevenga el aburrimiento.
En mi caso tuve la suerte de que esto no sucediera. Comenzamos por hacer una pesca en espera. Si bien Tomi ha lanzado con reeles frontales, los “huevitos” para él son todavía indescifrables. Lo que hice fue lo siguiente: junto al guía lanzábamos los dos. Apenas sobrevenía el pique clavábamos y le llamábamos para que el peleara la captura. Tuvimos la suerte que los primeros doradillos fueron los mas pequeños y Tomi pudo empezar a vivificar la experiencia de manera progresiva.
Su confianza y la diversión fueron creciendo con el tamaño de los dorados. En un momento clavé un ejemplar de más de tres kilos y ya con la confianza que había ganado con las otras capturas, le di la caña. Sintió los cimbronazos, pero lo pudo parar aun con los equipos livianos que utilizamos. En todo el proceso me limité a chequear las medidas de seguridad simultáneamente a que le corregía la manera que empuñaba la caña, mantenía la tensión de la línea y dirigía la captura hacia el sector mas adecuado para izarla a la embarcación.
Comenzó a ser el mismo quien devolvía las piezas al río. Increíblemente lo divertía tanto capturarlos, como el momento de la devolución.
Todo era matizado por el permanente ingerir de líquidos. “Para papa no quiero mas nada” me decía.
En  las horas mas complejas para la exposición al sol nos fuimos a una zona de sombras de arroyos y árboles frondosos, no pescamos, pero le agregamos a la jornada el paseo náutico.
Nos metimos en una inmensa maraña de arroyuelos que desbordados por las inundaciones parecían manglares. Le resulto fascinante. Avistamos especies animales para él desconocidas que le dieron el toque de turismo aventura a la salida. De paso habíamos salido del sol y dejado descansar la zona de pique que ya habíamos detectado.
Luego del paseo volvimos. Tomi con  alegría desbordante empezó a demandar una participación mayor. La modalidades que practicamos en ese momento fue al golpe con carnada y bait casting  que se pueden complementar perfectamente. Comencé a darle la posibilidad de recoger el lance sabiendo que por el pique que teníamos,  se iba a encontrar en algún momento con la posibilidad de clavar a sus primeros dorados. Estuve atento a ver como recogía la línea y cuando noté  que comenzaban los piques, le di las indicaciones básicas para poder clavar con efectividad. Al rato empezó  a capturar sus primeros doraditos! Un nuevo paso adelante en su experiencia, acompañado por un fervor cada vez mayor. 

Como otro paso natural, comenzaba a verle otros vericuetos al asunto, y reconocer los lugares claves para el tiro. Los golpes de agua, las correderas que se formaban por las enramadas en costa o las puntas de tierra me las señalaba y me pedía que les apuntara con precisión. Al poco tiempo ya me reclamaba “recogé rápido papi que  te perdés otra rama” yo ya a esta altura lo miraba pensando que la experiencia había superado todas las expectativas y que en cualquier momento comenzaba a cantarme los errores de lanzamiento. Dicho y hecho: "Te quedaste corto papá dale recogé  rápido que te perdés otra corredera !".
La experiencia iniciática ya había superado absolutamente las expectativas pero faltaba la enorme frutilla del postre.
En un momento Tomi, que a esta altura clavaba doraditos con una eficiencia asombrosa, viene con un ejemplar que había escupido la mojarra hacia arriba del líder con el afán de desengancharse del engaño. Volví a encarnar la misma mojarra, y divisando un estratégico lugar de acecho, lancé rápidamente. Apenas, la carnada tocó  la superficie líquida y antes de pasarle la caña a mi hijo, siento la toma violenta de un ejemplar. Ya no se trataba de los doraditos de uno, dos y tres kilos con los que nos veníamos divirtiendo. Un dorado de seis kilos hermoso y con un vigor notable, pegó su primer gran salto a solo 15 metros de la lancha. No le pude ver los ojos a Tomi pero si escuché su exclamación. El pendex como naturalmente venía ocurriendo, me grita: “dame pa la caña”.  Yo creí  que el ejemplar ya excedía sus posibilidades Mientras maniobraba la caña y el dorado me sacaba línea , le dije:  “Tomi es el dorado de la nota déjamelo sacar y disfrutalo”. Tomi obedeció, y tuvo la posibilidad de ver toda la captura de un dorado de los buenos con el agregado que al capturarlo al golpe toda la lucha se dio frente a sus narices.
Fotos, devolución del ejemplar y de vuelta al puerto.

 La alegría desbordaba en la lancha: “Papa este fue uno de los días mas lindos de mi vida” lo abrazé, nos abrazamos. Me emocioné y sentí esa maravillosa experiencia de ser el héroe de quien uno mas ama.

Otras sugerencias:
equipos de lluvia
Repelentes.
Medicación básica
Comida y bebida
Manteca de cacao para labios


La frutilla del postre

 

Los paseos y las conversaciones formaron parte de la aventura


Los sonrisa impagable de una experiencia que salió redonda


 
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