Publicita tus servicios y productos en www.tigredelosrios.com.ar consultas publicidad@tigredelosrios.com.ar o llamanos al 1558413939 domingo, 19 de mayo de 2013
Pesca Internacional
Bonefish - Torpedos en los flats
Un especial acerca de uno de los peces mas deportivos del planeta desdoblado en varios artículos.
En primer lugar un exquisito relato de mi amigo Alvaro Molina que además de ser el mejor cocinero de Colombia y guía de alta gama, tiene una "pluma" que desparrama talento y alegría caribeña en dosis generosas.
La historia del "Bonnie", los secretos de una especie "nacida" para ser mosqueada.
Por último un ámbito paradisiaco para la  pesca  del bonefish, tarpones y barracudas: Isla de la Providencia en el Archipielago de San Andrés en el caribe colombiano.
Öjalá lo disfruten.
D.C.

 

El Loco mas feliz del mundo
Apenas presiento las cinco y media de la mañana salgo ansioso del hotel hacia el flat del “puente de los enamorados”, que une las islas de Providencia y Santa Catalina, en medio del Caribe al norte de Colombia. Aun no sale el sol y a los lejos  se oyen los ecos del reggae de los rastas isleños. A los tres minutos ya estoy con el agua en las rodillas y la mirada fija en la ruta que usualmente usan los bonefish para comer al amanecer. Al rato, cuando se empiezan a apagar las luces del centro y pocos isleños salen a trabajar con los primeros rayos de luz, veo las colitas de mis bonnies donde debían aparecer; de algo me ha servido esperarlos por horas, días y semanas y meses hasta aprenderme de memoria sus movimientos que repaso todas las noches con el insomnio de los pescadores. Espero con paciencia sin poder controlar el temblor que me empieza a recorrer el cuerpo cada vez que los veo venir. A medio camino, el líder de la fila de unos 5 ejemplares, que calculo de unos dos kilos y medio, el promedio de la isla, resuelve volver a las profundidades y desaparecen por varias horas, mientras el puente se llena de isleños y turistas que me miran con extrañeza ya que como la garza, simplemente, espero y observo en medio de la pradera marina, siempre con el agua por debajo de las rodillas.
 

A la una, con un sol abrazador y varios regaños que no oigo de mi señora desesperada por ir a almorzar, las colitas reaparecen en el mismo punto donde se me perdieron horas antes. Me dan tiempo de agacharme y hasta rezar un poco, mientras reviso el cangrejito de velcro, la línea, 9, el líder de 12 pies y el tippet de 12 libras y recuerdo la frase de Brown: éste pez no da margen de error”. Me dan un cast o los pierdo, por eso espero a que el que estoy buscando, el líder de la fila, se me ponga unos dos metros de donde puedo llegar fácil y casteo, un falso y listo. Dejo hundir la mosca hasta la pradera y espero; cuando el bonnie se me pone a un metro de la mosca, la muevo rápido por un par de centímetros y espero. La cola de la bestia se hunde y una milésima de segundo después la línea se destempla ligeramente: “sos vos che”; templo un tris para entrar en control y siento ese temblor que a veces no sé si es él o soy yo, pero no dudo que es él y chuzo duro, dejando mi vara a las doce (todo como dice Mr. Brown). Un segundo después, el backing de quinientos metros sale disparado silbando con el viento, mientras los isleños empiezan a gritar: “miren, el loco lo volvió a agarrar”. Me dicen el loco porque nadie se para 28 días de sol a sol a esperar una colita de un pez que aparece ocasionalmente y solo se le lanza cuando se le ve; una vez hecho todo ese gran esfuerzo, se devuelve y la gente de la isla por supuesto cree que estamos locos.

 

Tras una primera carrera infernal en línea recta en la que estimo se lleva un poco más de 250 metros, lo empiezo a traer, esperando su segundo aire, y dale, otra carrera que esta vez es un poco más corta, y luego la tercera corrida y casi siempre última, hasta que se deja traer, despacio, dándome varias vueltas como toro en faena. Exhaustos los dos, me agacho y lo tomo de la panza con un amor infinito y cara de boludo para la foto de mi mujer brava pero feliz, mientras le quito la mosca. Lo levanto para el beso y la foto y lo vuelvo a colocar en el agua mientras los isleños gritan: “bien Molina”…lo dejo que repose y que sus agallas se normalicen un poco. Me mira, puede que no por última vez y lo voy dejando libre para que el mismo arranque cuando sienta que le vuelve la vida. Se va, seguro muy agradecido por su libertad, mientras los isleños gritan; “ese man está loco”.
Y si, cualquiera que saca un bonnie con mosca queda loco de por vida, pero el loco más feliz del mundo.

Por Alvaro Molina

Pesca en la Isla de Providencia
Isla de la Providencia , Archipielago de San Andrés

Esta isla famosa por su mar de los “7 colores” se encuentra a 20 minutos de la de San Andrés, a donde llegan miles de argentinos cada año gracias a los paquetes turísticos tan económicos. Entre las dos islas hay comunicación constante por barco y avión por muy bajo costo. En Providencia usted encuentra 7 kilómetros o más de flats solitarios, con mucho bonefish de muy buen promedio, tarpones entre 2 y 20 kilos, permit muy grandes pero casi imposibles, jureles de muchas clases y todos los tamaños, barracudas, sierras, pargos, tiburones y muchas especias más deportivas y divertidas. Técnicas: fly fishing, spinning y casting.
Programas opcionales adicionales: trolling, snorkeling, avistamiento de tiburones, pesca nocturna a fondo, cabalgata, alquiler de motos, buceo scuba. Bellísimas acomodaciones con pesca a unos pasos de su cama

Incomparables panoramicas de la Isla Providencia,

Solicite Información de programas de pesca en Providencia 

Mosqueo de Bonefish
(Traducción comentada de las notas de Dick Brown)

“La sombra plateada y alargada cruza rápidamente rompiendo la superficie, tratando de escapar hacia mar abierto. La línea aterradoramente expulsada entre las guías le obliga a levantar la vara tan alto como pueda. Usted piensa que si le mete la mano al carretel podrá detener la feroz carrera y al hacerlo siente la vibración inequívoca de la cola del pescado desesperado que se mezcla con los latidos de su corazón, por eso usted solo necesita sacar un bonnie para entender porque se ha convertido en una de las especies más perseguidas por los mosqueros de todo el mundo. Pero el fantasma de plata a vapuleado tanto a expertos como a novatos, una y otra vez. Nunca olvidaré el día que conocí el Albula Vulpes hace muchos años, a pesar de que yo era pescador desde niño, estaba totalmente desprevenido y no preparado para esta maravilla de la naturaleza. Saqué el primero gracias al conocimiento y paciencia del guía que se comprometió con mi pesca. Haber sentido ese pequeño diablo sacando todavía backing a más de 250 yardas, lo convirtió en una obsesión y desde ese día empezó un gran love affair, que me ha llevado a investigar y saber todo lo posible de esta joya.” D.B.

Mosquear Bonefish representa el mayor desafío en pesca deportiva. Mosquear bonnie es único porque lo convierte en cazador. Sus manos y rodillas tiemblan cuando ve venir el fantasma de plata zigzagueando sobre el fondo arenoso porque mientras la trucha pelea a cinco millas y el salmón a doce, el bonefish corta el agua al menos a 25 millas en carreras hasta de 300 metros, haciendo llegar todo el talento y el placer del pescador a su límite.
El bonnie y el mosqueo parecen haber sido hechos el uno para el otro. El prodigioso pescador Van Campen Heilner fue el primer hombre en descubrir el desafío que representaba esta pesca-cacería, en la que la observación de la presa es fundamental. Sus narraciones y descripciones de las perseguidas de los bonefish al sur de Bimini con su guía, son algunos de los escritos de pesca más divertidos de la historia. No se tienen registros de bonnies sacados a propósito con mosca hasta casi los 40´s, cuando George LaBranche, el padre del american fast-water dry-fly fishing, tuvo éxito con su guía Bill Smith con una mosca de plumas blancas de pollo.

Fue una tarde de 1939, cuando Smith saco y fotografió el primer bonefish sacado con mosca.
Después de la guerra, los pioneros guiando los flats fueron Jimmie Albrigth (el del nudo) y su señora Frankee. Y fue Albrigth quien guió a Joe y Mary Brooks en la que se considera la mañana más importante en la historia de la pesca del Bonnie ya que en sentido estricto, la pesca con mosca de bonefish nació esa mañana de junio de 1947, en tanto los dos que sacó Brooks, dieron origen al deporte por sus investigaciones y escritos posteriores.

Hoy, cualquier mosqueador en el mundo sueña con sacar un bonefish. Su foto ha sido portada de Town and Country, The Smithsonian, Fortune, The New York Times y el Wall Street Journal. Es uno de los deportes favoritos de la realeza y la aristocracia varias celebridades como: Jack Nicklaus, Ted Williams, Larry Hagman, Harrison Ford y Brad Pitt.

Todos los que amamos este pez estamos comprometidos con su futuro debemos asegurar su supervivencia y es responsabilidad de todos conservarlo.

Entendiendo el Bonnie

Es común que los pescadores prefieran aprender por ellos mismos antes que leer un libro. Sin embargo esa impaciencia es costosa ya que usted va a perder mucho tiempo pues del bonefish ya sabemos mucho y hay muchos estudios e investigaciones. Yo he tenido la suerte de sacar muchos bonnies sin haber estudiado mucho, pero mientras la investigación no sea un sustituto sino un complemento de la experiencia, no se debe ignorar. Conocer su presa es parte del juego y la investigación le de pistas y claves todo el tiempo.

El Bonnie es un cazador reconocido por más de 125 millones de años. Un explorador de las costas, que con sus aguas tibias atraen toda clase de alimento. Una máquina voraz que necesita llenar su estómago desproporcionado todo el tiempo. Este eficiente cazador tiene mandíbulas poderosas, lengua tan dura como la cerámica y paladar con fuertes placas que quiebran sus presas. Ojos súper desarrollados con vista hemisférica que le permite ver sus enemigos y sus presas aún a gran velocidad. Vista precisa, oído sensible, camuflaje reflectivo perfecto y la velocidad de un rayo, le permiten defenderse de sus enemigos. Delgado para cruzar los bajos más bajos y rápido para escapar de cualquier predador; difícilmente encontrará otra especie más desafiante que el Albula Vulpes.

Pertenece a los Osteichthyes, del orden de los Elopiformes, donde están el sábalo y el lady fish. Los peces de este orden son considerados primitivos, pero este término no significa subdesarrollados, por el contrario, eso quiere decir que es una creación y evolución tan perfecta que así ha sobrevivido millones y millones de años. El albula vulpes vive en las dos costas de América. De San Francisco al Perú en el Pacífico y de la bahía de New Brunswick a Rio de Janeiro en el atlántico. Su peso máximo es de 20 lbs (10 kilos) y su edad límite de 12 años. Según la IGFA los dos más grandes han sido de 17 lbs en 1976 y otro de 19 en 1962, en Sur Africa. Los más grandes con mosca han sido en las costas de la Florida.


Programas de pesca en Colombia : Río Orinoco e Isla Providencia.  

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