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Lisandro y Diego están a punto de pasarme a buscar por la terminal de micros de Goya. Hemos pactado con los dos guías un relevamiento de pesca que me entraña gratos recuerdos. Fue en los maravillosos riachos que se abren aguas al sur de Goya , donde fascinado por ese entorno mágico hace unos años comencé a pensar en un sitio en internet íntegramente dedicado a la pesca del dorado.
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La costa y la siempre amenazadora tormenta son testigos del magnifico salto del Pirayú
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Andaba recordando al Isoró, al Soto , una noche de pesca nocturna maravillosa en el riacho Guarapo cuando apareció la camioneta de Lisandro Benitez junto con Diego
El saludo franco y las charlas previas que ajustan detalles mientras nos trasladamos al lugar donde me alojaría los dos días siguientes.
El clima y no por bueno, fue el tema predominante del viaje. Hacía unos días que estaba lloviendo como hacía mucho no lo hacía en toda la región. Doscientos milímetros de agua por allá, trescientos por acá, piedra por ahí y viento mucho viento, por todos lados..
En fín, ese factor inmanejable y en gran medida determinante para la suerte de una jornada de pesca, parecía querer jugarnos en contra.
Nuestro optimismo y las ganas de que todo salga bien nos hacían diseñar algunos planes de contingencia por si el tiempo se ponía feo.
A la noche terminé de armar los equipos mientras sufría los dos bombazos del Inter de Porto Alegre que nos dejaban la obligación de ganar en la Boca por buena diferencia si queríamos seguir en la sudamericana. Unas llamadas a Buenos Aires para ver como estaba todo, para escuchar las voces de mi familia fueron el dulce para elaborar el trago amargo que me brindaba el futbol.
Así me fui a dormir. Esperando que al otro día amaneciera lo mejor posible.
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Dorado de mas de ocho kilos capturado al garete en la "Cortada de Lopez"
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A la mañana esperé a que se arrimara la lancha con Lisandro y Diego viendo un cielo despejado aunque con mucho frío. A pesar que el día pintaba lindo , no se si la intuición, la experiencia o algo que desconozco, me decía que el día no se había “armado” favorablemente, que había que esperar un poco mas para ponerse contentos.
Salimos por el riacho Goya buscando el Paraná y ni bien llegamos al gran río todo se nubló repentinamente.
Estaba cantado, al día hay que esperarlo un poco y no dejarse llevar por esa primera imagen. Por suerte con Lisandro habíamos planeado una estrategia que consideraba al factor clima.
La idea era garetear un caída muy conocida de la zona llamado la “Cortada de Lopez” que en los últimos días como lo demuestran algunos imágenes que ilustran la nota, había brindado excelentes capturas con dorados que alcanzaban los ocho kilos y cachorros de muy buen porte.
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Dos buenos ejemplares capturados en la "Cortada de Lopez"
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Si el clima lo permitía, la intención inicial era seguir bajando hacia el delta goyano del que nos separaban mas de cuarenta y cinco minutos de buena marcha aguas al sur.
Las gareteadas relativamente cortas, se terminaban a los cien metros en que la carnada, - morenas botellonas y anguilas - caían en el veril. Si no se daba el pique en esa zona había que levantar y volver a recorrer la cancha.
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Mostrando algunos de los ejemplares de la jornada
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La tormenta y el frente sur amenazaban en el horizonte y no daban muestras de mejoría. Decidimos entonces un nuevo plan que consistía en tocar tres mini pesqueros que teníamos a mano. El veril de la “Cortada de Lopez” en el medio del Paraná. a solo cinco minutos, siempre en la misma zona, una costa con correderas excelentes en las cuales anclarnos y esperar alguna buena corrida y frente a a la misma, otra costa un poco mas limpia de palos, para “cascotearla” de lo lindo pescando al golpe con carnada o haciendo bait casting con señuelos.
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El dorado está del otro lado, comienza el combate
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Los tres puntos formaban un triangulo imaginario y estaban tan cerquita uno de otros que hasta podíamos ir y venir entre ellos lo que permitía dejarlos “descansar” de nuestros constantes intentos. La decisión tomada nos pareció a todos la correcta dada las condiciones que nos imponía la siempre latente tormenta y el viento amenazante. .
Asi fue como mos fuimos moviendo entre punto y punto. En un divertido recorrido que implicaba practicar técnicas diferentes a pindá , atado, al golpe y con señuelos y carnadas.
El primer dorado
Nos atamos contra la costa y la violenta corredera frente a nosotros. Unos segundos luego del primer intento, Diego clavó el primer dorado de la jornada que rondo los cuatro kilos. Dejando descansar la zona marchábamos a la costa que habíamos elegido para “golpear” y probar señuelos en bait casting y en cada pasada algún bichito levantábamos.
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Capturas este tipo se dieron permanentemente en la modalidad a la espera y al golpe
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Bait casting, una modalidad que practicamos con buenos resultados durante el relevamiento
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El que nos adeudaba algún pescado era el veril, justamente donde habíamos puesto la mayor expectativa por hacernos de algún ejemplar de los grandes de acuerdo a lo que venía ocurriendo en los días anteriores. Pero incluso sin piques en el veril la diversión fue creciendo de menor a mayor y ni los permanentes relámpagos y las gotas que nos cayeron encima lograron empañarla.
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Doradito fashion posando para la foto
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Una buena enseñanza de esta experiencia es quizá haber sabido adaptarse sobre la marcha a las reglas del juego que nos impuso el tiempo y haber sabido jugar la partida con los naipes que teníamos en la mano. Bajo esa lectura la experiencia fue mas que positiva.
Goya no defraudó ni con el tiempo en contra. Nos reveló que a solo minutos del puerto la pesca puede ser muy buena y se guardó sus mas bonitos tesoros; los arroyos y riachos del delta aguas al sur y los imponentes pesqueros aguas arriba frente a las barrancas de Ita Siri como diciéndome: "Para el próximo viaje te espero con lo mejor. Solo tenés que volver."
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