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La riqueza íctica de un pesquero está indisolublemente ligada a su salud. Si las aguas no cuentan con buenas cantidades de oxígeno y por el contrario, sufren el embate de productos y residuos contaminantes, es muy poco probable que puedan existir en ellas, especies como el dorado que requieren esas mínimas condiciones para su desarrollo y permanencia. Nuestro Río de La Plata ha sido lamentablemente, el depositario de todos los desperdicios y basura que la mano del hombre ha podido arrojar. De solo pensar que hace unas cuantas décadas, en la boca del riachuelo, si repetimos, en la boca del riachuelo, se lograban capturas de dorados de hasta ocho kilos o surubíes de mas de treinta, podemos ver el modo en que este espejo de agua a sido afectado por la mano del hombre. Aun así, y por su propia capacidad de resistencia, el río se las arregla para sobrevivir. Mediante procesos de auto saneamiento como las sudestadas que vuelven a poner en tierra firme muchas de las inmundicias y desperdicios que la mano del hombre deja en él, el río logra todavía, mantener a raya sus niveles de contaminación. Este panorama como decíamos no es el mejor, pero por suerte no todas las zonas están del mismo modo afectadas y en muchas lugares en determinadas épocas del año, podemos tener la oportunidad de buenas capturas del tigre de los ríos. Especialmente en los meses estivales y hasta las primeras heladas importantes, cardúmenes de dorados se aventuran en el gran estuario llegando hasta la zona de Punta Lara. Las migraciones hacia las leonadas aguas del Río de la Plata se produce fundamentalmente por razones tróficas (alimenticias). En el gran estuario el dorado encuentra importantes cardúmenes de especies forrajeras que persigue con ahínco,  Los canales, que rodean a la isla Martin García, el ámbito llamado los Bajos del Temor y las bocas a través de las que el delta vuelca sus aguas al Río de la Plata, las famosas radas que se encuentran a la altura de las localidades de Berilo y Ensenada, son lugares en donde podemos esperar la violenta corrida de un dorado. La pesca se hace fundamentalmente con carnada viva, preferentemente morena , anguila, trozos de sábalo o bagre. Las modalidades mas practicadas son al garete, derivando la embarcación o a la espera, con la lancha anclada. Los portes esperables van de los dos a los ocho kilos. Es auspicioso confirmar que en los últimos tiempos ha ido creciendo el numero de pescadores que han hecho intentos en la modalidad fly cast con interesantísimos resultados. Estos intentos se realizan fundamentalmente en el borde exterior del estuario y en los alrededores de la isla Martin Garcia. Es clave encontrar los lugares en donde el dorado puede estar al acecho de sus presas. Cuando los localizamos y las condiciones de temperatura del agua son favorables, podemos llegar a tener una jornada para el recuerdo.
El río nos sigue pidiendo ayuda, nos la pide demostrando que todavía esta vivo. La existencia de un importante número de dorados es una prueba irrefutable de ello. Seria interesante que los organismos de control y los industriales que vuelcan sus desechos, tomen conciencia del daño ecológico que sufre permanentemente nuestro gran río. Todavía estamos a tiempo
Muelle del club de pescadores sobre el Río de La PLata |